viernes, 24 de abril de 2026

Una nueva vida comienza (*)

 Trazado del Q.·.H.·. Pedro Antonio Barrios Pérez M.·.M.·. 


1º Inicio

El ser humano está inmerso en el mundo de la cultura que siendo su propia creación lo envuelve y muchas veces lo esclaviza, sin embargo es en el propio hecho cultural que el ser humano debe encontrar su propia esencia, su razón de ser y existir.

En este orden de ideas, es por lo que el hombre a través de los siglos se ha preocupado de conocer ¿cuál es el propósito de su existencia?, ¿cuál es su origen, porque surge la necesidad de interrelacionarse? ¿Qué debemos hacer para desarrollar al máximo nuestras capacidades? ¿Cuál sería la sociedad más justa, la forma de organización correcta? ¿Por qué deberíamos permitir ser sometidos por autoridades externas? ¿Qué limita nuestra relación con los demás, nuestra productividad?

Todas estas preguntas y muchas hacen patente que para poder entender lo que nos rodea, debemos comenzar por entendernos nosotros mismos, por conocernos, y amarnos, tal como lo señala el Primer mandamiento de las tablas de Moisés: “Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo”, pues tal como acertadamente lo indica San Agustín “nadie ama lo que desconoce”, para amar al Gran Arquitecto del Universo y al prójimo, es indispensable comenzar por el amor al propio ser que somos, profundizar en aclarar nuestra propia identidad pues para amarme debo conocerme, la idiosincrasia no es más que como me veo, ¿Quién soy?, ¿Cuáles son en mi propio criterio mis actitudes, aptitudes, debilidades y fortalezas? ¿Qué tanto me quiero? Ese viaje masónico de reconocimiento profundo comienza, de manera simbólica,  en nuestra iniciación al entrar al cuarto de reflexiones que es el primero de los viajes que os ha correspondido dar, habéis entrado al VITRIOL para meditar sobre la esencia de la vida, la utilidad de la muerte y las áreas erradas de la piedra bruta que somos, para desde allí comenzar el trabajo de tallado y embellecimiento, al conocernos más profundamente logramos identificar y combatir los vicios que permanecían escondidos a nuestra vista, reconocemos las virtudes y potencialidades de nuestro ser y exteriorizamos con mayor transparencia nuestros pensamientos a través del lenguaje de palabra y corporal, cultivando los valores del espíritu.

2º Desarrollo

Todo lo que existe en nuestro mundo parte del poder que emana de nuestra propia auto percepción de quienes somos, de allí nacen y derivan nuestros valores, vicios, costumbres, hábitos, aprendizajes de vida, ejemplos de hogar, experiencia de vida y muchos otros aspectos que unidos a las circunstancias externas van moldeando nuestro mundo circundante y por ende la conducta, en el mundo profano vivimos esclavizados al yugo del tiempo, a los vaivenes de la vida, adquirimos vicios la mayoría de manera inconsciente, vicios estos que se convierten en parte normal de la vida, por ello vivimos en un constante estrés, apabullamos a otros, interrumpimos a los demás no escuchando pero exigiendo que a nosotros se nos escuche, es cuando sin saberlo, estamos siendo digeridos el tiempo, no aportamos frutos duraderos a nuestras vidas y a los demás.

Muchos seres humanos llegamos a un punto en el que entendemos la frase de Jesús: “Si quieres conocer a alguien, observa los frutos que dejó, por sus frutos los conoceréis”, es allí cuando comenzamos a buscar mecanismos que nos permitan ahondar en el VITRIOL de nuestra esencia, edificar el templo interior que somos, conocerlo lo más a fondo posible, descubrir nuestra razón de ser en la vida y entender que el gran templo no puede ser construido por una  sola persona “la mies es mucha y los obreros pocos”, pero no podemos aportar nada a la construcción del gran templo universal, sino comenzamos con el perfeccionamiento de nuestro yo individual.

A través de la masonería vamos aprendiendo a utilizar las herramientas simbólicas que ella nos proporciona para aplicarlas en nuestras vidas, no como meros formalismos, sino como elementos reales que nos permiten conocernos mejor, aumentar la autoestima pero desterrando el orgullo y la vanidad, descubriendo el enorme potencial del prójimo y el egregor de la energía maravillosa que nos interconecta a todos y que simboliza el cemento que nos une a todos nosotros como rocas fundamentales que somos del gran templo universal, que construimos día a día a la gloria del G.·.A.·.D.·.U.·..

Por todo ello necesitamos, en primer lugar, conocer al silencio quien será maestro y guía en estos caminos tortuosos que emprendemos en búsqueda de la verdadera luz, para que una vez que ese silencio forme parte de nuestro ser como sabiduría profunda, aprender a conversar y a escuchar, siendo oportuno en la palabra.

3º Conclusión:

La Iniciación es la puerta de entrada a una nueva vida que nos conduce a un hermoso y largo peregrinar por nuestro propio ser, que orienta nuestros sentidos hacia el dominio de nuestros vicios y desarrollo de nuestras virtudes, de manera tal que desbastemos nuestras zonas oscuras, convirtiéndonos en seres virtuosos, tolerantes y productivos, amantes de la paz y las buenas costumbres,  en absoluta armonía con quienes nos rodean, un verdadero masón no envidia a nadie, se alegra con el éxito de los demás, cree en la hermandad de los seres humanos, comparte el pan con el otro y perfecciona día a día la comunicación con los demás, cuando nos conocemos a fondo, es más fácil identificar y desbastar los vicios y maculas de nuestra piedra bruta, nos empoderamos de valores morales y humanos, y entendemos a fondo la frase del libertador: “moral y luces son los dos polos de la República, moral y luces son nuestras primeras necesidades”.

Para que exista una verdadera libertad esta debe dimanar de nuestro propio ser que permite al ser humano que sus opiniones no sean mediatizadas ni dominadas por intereses bastardos que le son ajenos, tales como la ignorancia, el fanatismo y la ambición, pues para que la manifestación del hombre sea realmente libre debe partir de un ser con una autoestima sana, con capacidad para escuchar, sin dogmas ni fanatismos, pero siempre entregado al estudio, que le permita razonar con criterio, no ser simple masa manipulada.

No se puede luchar contra las tiranías internas ni externas, sino tenemos la fuerza de voluntad que solo otorga el profundo conocimiento de nosotros mismos, el masón es una persona que edifica su templo interior, que aprende a conocerse, que construye su propio ser, tallando su piedra bruta con voluntad y cultura logrando así vencer las limitaciones aparentes que siempre lo acompañaron porque fueron parte de su mente.

Es todo V.·.M.·..

 

 

Notas y bibliografía.

1) Lavagnini, Aldo. Manual del Compañero. (Tercera edición)  Editorial Magister.

2) Barrios, Pedro. El marco jurídico del Patrimonio cultural en el estado Vargas. Bubok 2012.

3) Mendoza, Troconis, José Rafael. Sociología Jurídica.

4) Frau Abrines, Lorenzo, Diccionario Enciclopédico de Masonería. 8va edición, Tomo II, 1992, Literatura de las Artes,  Barcelona, España.

5) Biblia. (Mateo 7:15-20) (Marcos 12,28-34) (Éxodo 20:1-6)

 

(*) Trazado descifrado por el M.·.M.·. Pedro Antonio Barrios Pérez   en la R.·.L.·. Gual y España # 243 al Or.·. de Macuto, bajo la obediencia de la Gran Logia de la República de Venezuela, el 04 de septiembre de 2017 (e.·.v.·.)

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