domingo, 25 de enero de 2026

El Primer Viaje, la Purificación por el Agua y la Observación Silenciosa de las Emociones

Trazado de V.·. M.·. Henry Hernández Rodríguez de la R L Caballero de menphis # 50 al Or de República Dominicana.


 

QQ HH que decoráis las Columnas de este Taller:

Como Venerable Maestro, me corresponde hoy invitaros a volver la mirada hacia uno de los momentos más profundos y, a veces, menos comprendidos de nuestra iniciación: el Primer Viaje, aquel que se realiza bajo el signo del agua, principio universal de purificación, de memoria y de vida.

En el Rito de Memphis, heredero de antiguas tradiciones iniciáticas, el agua no es un simple símbolo moral. Es la representación del mundo emocional, de lo invisible que nos habita, de aquello que fluye constantemente en nuestro interior aun cuando creemos estar en calma. El recipiendario, al enfrentarse al Primer Viaje, no solo atraviesa un espacio ritual: atraviesa su propio caos interno.
El silencio, la incertidumbre y la vulnerabilidad que acompañan ese viaje evocan el estado del profano antes de la Luz. En él emergen emociones primarias: el miedo a lo desconocido, la duda, la resistencia, la expectativa. Ninguna de ellas es condenable. Muy por el contrario, son necesarias, pues revelan la verdad del ser humano frente al Misterio.
El agua nos enseña una lección esencial: no se purifica agitando, sino aquietando. El agua turbia no se aclara por la fuerza, sino por el reposo. Así también, QQ
HH, nuestras emociones no se ordenan por la represión ni por el juicio severo, sino por la observación consciente, en calma y en silencio.
Observar una emoción en silencio no significa ignorarla ni justificarla. Significa permitirle existir sin identificarnos con ella. El Aprendiz aprende, o debería aprender, a mirar lo que siente como quien contempla la superficie de un lago: sin arrojar piedras, sin intentar detener las ondas, simplemente siendo testigo de su movimiento.
Este ejercicio, tan sencillo en apariencia y tan difícil en la práctica, es uno de los fundamentos de la verdadera disciplina interior. En el Rito de Memphis, el trabajo no es únicamente intelectual; es vibratorio, interno y emocional. Un masón que no se conoce emocionalmente corre el riesgo de proyectar sus sombras sobre sus HH
y sobre el Taller.
Por ello, os invito hoy, no solo a recordar vuestro Primer Viaje, sino a revivirlo conscientemente. Preguntaos, QQ
HH:
¿Desde dónde hablo cuando hablo?
¿Desde la serenidad o desde la reacción?
¿Desde la comprensión o desde la herida?
La inteligencia emocional masónica no consiste en controlar a los demás, sino en gobernarse a uno mismo. Así como el agua encuentra siempre su nivel, el masón debe aprender a retornar al equilibrio interior antes de actuar, de juzgar o de hablar.
El Primer Viaje nos recuerda que ningún progreso iniciático es posible sin purificación constante. Y esta purificación no ocurre una sola vez, sino cada día, cada vez que elegimos el silencio antes que el impulso, la observación antes que la reacción, la conciencia antes que el automatismo.
Que este simbolismo del agua nos acompañe dentro y fuera del Templo. Que sepamos ser firmes como la piedra cuando sea necesario, pero fluidos como el agua cuando la vida nos invite a adaptarnos. Y que, como Venerable Maestro, os exhorte a hacer de vuestro mundo emocional un espacio digno de ser iluminado por la Luz.

Es Cuanto
S
FU

Henry Hernández Rodríguez
V
M

 

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